Elegir una agencia implica comparar más que portafolios y precios. El proveedor adecuado debe entender el objetivo, convertirlo en un alcance verificable y explicar qué necesita del cliente. Estas preguntas ayudan a comparar propuestas sin depender de promesas generales.
Revisa si el proceso empieza por el negocio
Una conversación útil pregunta por servicios, audiencia, proceso comercial, contenido y limitaciones. Si la solución técnica aparece antes de entender el problema, solicita la razón de esa elección.
La propuesta debería conectar cada página o funcionalidad con una necesidad. Esto también permite retirar elementos que no aportan a la primera versión.
Compara entregables y responsabilidades
Aclara quién escribe, diseña, desarrolla, revisa y publica. Confirma páginas, integraciones, revisiones, pruebas y qué queda fuera del alcance.
Pregunta por dominio, hosting, licencias y propiedad de cuentas. La empresa debe saber qué podrá administrar y qué dependerá de un servicio posterior.
Evalúa diseño y desarrollo por separado
Un portafolio permite observar criterio visual, pero también pregunta por rendimiento, responsive, accesibilidad y carga directa de rutas. Una captura no muestra si un formulario funciona o si el contenido es indexable.
La agencia debe poder explicar cómo adapta animaciones y componentes para móvil y para usuarios que prefieren menos movimiento.
Pide evidencia sin aceptar resultados inventados
Los proyectos publicados deben contar con autorización y contexto. Una cifra necesita explicar periodo, fuente y relación con el trabajo realizado. Si no hay casos disponibles, evalúa la claridad del proceso y solicita una demostración del producto.
Desconfía de garantías de primera posición en Google o de volúmenes de ventas que no dependen únicamente de la web.
Confirma soporte, garantía y evolución
Diferencia la corrección de errores del mantenimiento y de nuevas funcionalidades. Pregunta cuánto dura la garantía, qué cubre y cómo se reporta un problema.
También revisa si la arquitectura permite añadir páginas o actualizar contenido sin reconstruir todo. La mantenibilidad es parte de la calidad aunque no aparezca en la portada.



